AMAR ES UNA ANGUSTÍA

Amar es una angustia, una pregunta,

una suspensa y luminosa duda;

es un querer saber todo lo tuyo

y a la vez un temor de al fin saberlo.



Amar es reconstruir, cuando te alejas,

tus pasos, tus silencios, tus palabras,

y pretender sequir tu pensamiento

cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.



Amar es una cólera secreta,

una helada y diabólica soberbia.



Amar es no dormir cuando en mi lecho

sueñas entre mis brazos que te ciñen,

y odiar el sueño en que, bajo tu frente,

acaso en otros brazos te abandonas.



Amar es escuchar sobre tu pecho,

hasta colmar la oreja codiciosa,

el rumor de tu sangre y la marea

de tu respiración acompasada.



Amar es absorber tu joven savia

y juntar nuestras bocas en un cauce

hasta que de la brisa de tu aliento

se impregnen para siempre mis entrañas.



Amar es una envidia verde y muda.

una sutil y lúcida avaricia.



Amar es provocar el dulce instante

en que tu piel busca mi piel despierta;

saciar a un tiempo la avidez nocturna

y morir otra vez la misma muerte

provisional, desgarradora, oscura.



Amar es una sed, la de la llaga

que arde sin consumirse ni cerrarse,

y el hombre de una boca atormentada

que pide más y más y no se sacia.



Amar es una insólita lujuria

y una gula voraz, siempre desierta.



Pero amar es también cerrar los ojos,

dejar que el sueño invada muestro cuerpo

como un río de olvido y de tinieblas,

y navegar sin rumbo, a la deriva:

Porque amar es, al fin, una indolencia.

(Xavier Villaurrutia)

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