EN TU AUNSENCIA

Es un pétalo blanco de flor leve,
sobre la oscuridad de una tristeza,
tu mano, de blancor terso de nieve,
poniendo una caricia en mi cabeza.

Murmurándome alguna gentileza,
tu enamorado susurrar de ave
es una dulce música suave,
fluyendo en el jardín de la tristeza.

Queda el cielo, al triunfar de la tiniebla,
en un huerto de rosa convertido;
así, mi alma, en tu imagen deleitada...

Mas queda, sóbre un otro gris, perdido
el cielo en los cendales de la niebla:
¡así, lejos de ti, mi alma angustiada!...

Lisimaco Chavarria

(Costarricense)

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