ESPERANDO

En mis labios hace tiempo madura

este beso que no has de exprimir,

este beso que muere de fiebre

o se torna en veneno sutil,

y me tiñe los ojos de sombra

y las ondas orejas de añil.



Maduraron los ramos de dátiles,

el espino tornose más gris,

se enturbiaron las ondas del río

con las lluvias tenaces de abril...

Se negrearon mis ojos de noche

avivando la llama febril.



Me cambiaste insaciable por otra

que la carne te hiciera sentir:

no bebiste en la copa de sándalo

leche y mieles que yo te ofrecí,

se enjoyaron mis manis de grana

en la angustia de verte partir.

(Laura Victoria)

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