INTINA AGONIA

Este corazón mío, tan abierto y tan simple,
es ya casi una fuente debajo de mi llano.

Es un dolor sentado más allá de la muerte.
Un dolor
esperando...
esperando...
esperando...


Todas las horas pasan con
la muerte en los hombros.
Yo sola sigo quieta con mi
sombra en los brazos.


No me cesa en los ojos de
golpear el crepúsculo,
ni me tumba la vida como
un árbol cansado.


Este corazón mío, que ni
él mismo se oye,
que ni él mismo se siente
de tan mudo y tan largo.


¡Cuántas veces lo he visto
por las sendas inútiles
recogiendo espejismos,
como un lago estrellado!


Es un dolor sentado más
allá de la muerte,
dolor hecho de espigas
y sueños desbandados.


Creyéndome gaviota,
verme partido el vuelo,
dándome a las estrellas,
encontrarme en los charcos.


¡Yo que siempre creí
desnudarme la angustia
con solo echar mi alma a
girar con los astros!


¡Oh, mi dolor, sentado más
allá de la muerte!
¡Este corazón mío, tan
abierto y tan largo!
Julia de Burgos

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