LUJURIA

Cuando murmuras con nervioso acento
tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca
y recojo en los besos de tu boca
las abrasadas ondas de tu aliento.

Cuando más que ceñir, romper intento
una frase de amor que amor provoca
y a mí te estrechas delirante y loca,
todo mi ser estremecido siento.

Ni gloria ni poder ni oro ni fama
quiero entonces, mujer. Tú eres mi vida,
esta y la otra si hay otra; y sólo ansío
gozar tu cuerpo, que a gozar mi llama,
¡ver tu carne a mi carne confundida
y oír tu beso respondiendo al mío!
(Joaquín Dicenta)

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