UN DÍA DE MAYO

Nunca el sol brilló más claro,
ni el cielo fue más azul
que aquella tarde de mayo
cuando me besaste tú.

Temblor de dicha en las
manos, en los ojos, emoción
y rebosando en los labios
las notas de una canción.

Perfume de madreselvas,
aroma suave de azahar...
Y entre los dos, un silencio
que quisimos turbar.

El tiempo se ha deslizado,
¿A donde estás? no lo sé,
pero esa tarde de mayo,
siempre la recordaré.


Rosario Sansores
(México)

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